miércoles, 3 de mayo de 2023

¿Puedes explicarme rápidamente por qué no tiene sentido decir que murió el 90% de la población precolombina en el primer siglo después de la conquista?

 Puedo hacerlo en una frase, pero después tengo que extenderme en explicarla: no hay absolutamente ninguna evidencia científica -de ciencias duras- de esto, lo que es más, las pruebas apuntan a que no fue así en absoluto.

Bien, digo que no hay evidencia científica porque obviamente carecemos de cualquier censo de la población precolombina; de hecho no hicieron nada que pudiera aproximarse a la idea de censo, ni en Mesoamérica ni en el llamado imperio inca; y mucho menos en zonas en las que la gente vivía en tribus dispersas.

Lo que tenemos son las llamadas "estimas de población" que se hicieron mucho después, a partir de finales del siglo xix, siguiendo muy diferentes métodos. Es significativo que las primeras estimaciones están hechas pensando en criterios de supervivencia como capacidad de carga ecológica, acceso al agua, cultivos, etc, o teniendo en cuenta los censos españoles del siglo xvi; estas estimas hablan de una América no excesivamente poblada, y tienen en consideración las limitaciones que impone su capacidad tecnológica y tener que sobrevivir en un medio difícil.

Sin embargo la tendencia en las estimas cambió desde mediado del siglo XX, cuando un grupo de investigadores de diversos campos de universidades estadounidenses introdujeron su peculiar interpretación de los censos españoles, y sobre todo, cálculos estadísticos basados en suposiciones sin probar para extrapolar a partir de dichas cifras la población precolombina.

El culmen de esta tendencia llegó con la estima de Borah y Cook sobre la población de México Central, en la que afirmaron que había 25 millones de indígenas en un área de aproximadamente la mitad de Francia en 1518, el año antes de la llegada de Cortés.

Tanto la estima como el método fueron muy criticados en su día, y de hecho se ha publicado un libro en el que se expone claramente las manipulaciones que hicieron de las fuentes que tenían y sobre todo el cálculo restropectivo que no está basado nada más que en asumir que las poblaciones indígenas decrecían a ritmo constante a pesar de que los censos que se disponen dicen algo muy diferente.

Pero es fácil comprender que la estima es disparatada cuando se compara las cifras que propone con lo que eran las zonas más pobladas del planeta en ese mismo siglo, en Asia, lugares en donde disponían no solo de una agricultura mucho más eficiente, un terreno menos accidentado, una tecnología mucho más desarrollada comenzando por la rueda y el arado, sino también de ganado para alimentar a esa población.

También se pueden observar las dimensiones del disparate al saber que Borah, uno de los autores de dicha estima, afirmaba que los aztecas sacrificaban 250 000 personas cada año.

La cosa no quedó ahí y unos años después de esta estima Henry Dobyns publicó otra aún más alcista, en la que asumió las cifras de Borah y Cook, y las incrementó, además de asumir porque sí que la viruela había matado al 90-95% de la población de toda América. 

Fue este Dobyns el que dijo que en América había unos 100 millones de indígenas y como ya he dicho que murió el 90% o más en un siglo.

Sobre la falta de credibilidad de estas estimas ya he escrito todo lo publicado en 2023.

Como se ve, Dobyns fue el primero que lanzó la idea de un 90% de mortalidad en toda América, al igual que Borah y Cook lo habían hecho para México Central. Dicha cifra no viene de ninguna prueba, sino de una serie de cálculos matemáticos que no tienen solidez ninguna.

Por desgracia la comunidad de científicos de humanidades estadounidenses recibieron con interés estas estimas que tantas falcias contenían. Es de destacar que en todas estas estimaciones se pinta la zona de Estados Unidos como muy despoblada en el siglo XVI, con lo cual la zona anglófona de Norteamérica podía presentar un escenario en el que la mayor parte de las muertes ocurrieran fuera de su área de influencia, en la zona hispanohablante, lo cual por supuesto les reconfortaba.

Pero no fueron los únicos, rápidamente estas publicaciones alcanzaron prensa especializada en español, y gente del mundo de las humanidades hispanoparlante se sumó alborozadamente a esta cruzada de las cifras altas y el 90% de muertes precolombinas. Como dato curioso citaré que el historiador Nicolás Sánchez-Albornoz fue un ardiente defensor de estos disparates, e incluso hizo una estima más alcista por su cuenta. Leerle en publicaciones hace sonrojar a una persona con formación en ciencias duras, al usar frecuentemente la expresión "demostrado" o "cierto" sobre algo que no son más que estimas. Para una persona de ciencias duras, la máxima más importante es expresar todo como hipótesis que se pueda debatir, pero esta gente de humanidades no parece tener el mismo pudor en diferenciar entre idea y realidad.

Con el tiempo, ciertamente, las cifras se han revisado varias veces, pero siempre aceptando las proporciones de población que dio Dobyns sin cuestionarlo de ninguna forma. Y lo mismo pasa para las supuestas tasas de despoblación.

Por ejemplo, Noble David Cook hace un mejor trabajo en interpretar los censos españoles, pero después cae en la misma tentación de dar las cifras de población precolombina asumiendo las tasas de despoblación que se saca de la manga, sin prueba sólida ninguna.

Otro disparate en el que incurre Noble David Cook es creer que la viruela llegó antes al incanato que los españoles. La viruela en realidad tenía tasas de expansión muy lentas, porque su vector eran los humanos moviéndose sin carreteras por un territorio verdaderamente difícil. Y siempre hay que estar muy atentos cuando esta gente sin formación sobre lo que es la viruela (verdaderamente llamativo que quieran dar las tasas de mortalidad de una enfermedad que no se han molestado en estudiar) habla de la misma, porque rápidamente empiezan a decir que causaría un número elevado de víctimas en zonas en las que no hay prueba ninguna de que tal cosa pasara.

En general el desconocimiento de estos estimadores sobre las enfermedades, censos, y formas de vida sobre la que hablan con tanta liberalidad es inmenso. Por ejemplo, no se puede asimilar tributos con número de tributarios, porque la tasa de tributos exigidos durante el siglo XVI por los españoles variaba con asuntos tales como el tener o no una mala cosecha (en varias zonas se bajaron los tributos por eso), castigos, premios, etc.

Pero no queda ahí la cosa, de tanto en tanto salen nuevas publicaciones que hablan de un 90% de muertes que una vez que se leen delantan sus prácticas de mala ciencia. Está muy reciente la publicación en prensa en 2019 de un estudio hecho por un científico del clima británico que afirmó que la colonización europea del siglo XVI provocó la pequeña edad de hielo. Dicho estudio debió pasar sin pena ni gloria, sobre todo porque los climatólogos sabían que la pequeña edad de hielo comenzó en el siglo XIII y sus efectos se hicieron sentir en Norteamérica en el siglo XV, antes de la llegada de los europeos.

Además de esto, el estudio cae en todos los defectos de forma de un artículo guiado por la ideología que parte de las conclusiones a las hipótesis. Verdaderamente llamativo es que a estas alturas del milenio sigan usándose las cifras fantasiosas de Bartolomé de las Casas. Sin embargo quien tenga interés por una análisis más en profundidad puede consultar esto: https://vadebichos.blogspot.com/search?q=estudio+agenda

¿por qué se publicó en prensa en España un estudio tan oscuro de un científico oscuro? Pues sería interesante que respondieran de ello los periodistas, y qué órdenes les dieron.

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Y básicamente esto es lo que hay respecto a los titulares sobre un 90% de mortalidad en América, pura especulación y mala ciencia, sin evidencia material ninguna.

La disminución real de la población indígena no la conoceremos nunca, pero no podemos inventárnosla tan alegremente. Menos nos podemos inventar una mortalidad por enfermedades en zonas no contactadas por europeos. 

Pero sí podemos decir que no es de sentido común suponer una mortalidad del 90% en unas zonas en las que se construyeron 700 ciudades en el siglo xvi y en las que los españoles siempre estuvieron en clara minoría.

Hablar de más de un 40-50% de mortalidad en las zonas en contacto con población europea se puede acercar más a la realidad, porque se asemejaría a la tasa de mortalidad investigada para la peste negra en Europa en el siglo XIV. 

Y olvidar que la viruela siempre fue una enfermedad temida por los europeos, es demasiado olvidar.

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Otro asunto en el que no reparamos es que siempre se miran esas estimas con la mentalidad de la época actual, pensando que eran poblaciones estables cuando las pruebas arqueológicas de la población precolombina nos dice justamente lo contrario, que sufrían fluctuaciones muy agresivas por epidemias, guerras, matanzas y otros factores relativos al estado de desarrollo tecnológico en el que vivían, la ausencia de ganado y el constante enfrentamiento entre diferentes grupos.

Es verdaderamente significativo de este estado de opinión generado artificialmente de "échele la culpa a los conquistadores españoles de lo que haga falta" que cuando se descubrieron huellas arqueológicas de posibles "ciudades" populosas en el Amazonas, la prensa rápidamente empezó a culpar a las enfermedades de los españoles su desaparición.

Solo después de generar todo un caudal de rumores en prensa, los estudiosos dijeron que estas ciudades habían desaparecido dos siglos antes del XVI. Los rumores antes que la ciencia.

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He estado durante un año y pico hablando sobre las falsedades de estas estimas, en el blog, en Quora, etc. Espero que sirva para algo. Hay tareas que son casi imposibles si se pretenden hacer desde cero, como cambiar el artículo de wikipedia sobre la catástrofe demográfica (sé que están teniendo problemas porque hay guerras de ediciones).

Si no se habla de la falsedad de estas estimas por otra parte, y no se hace llegar esto a la gente, no se podrá cambiar nada.

 


domingo, 30 de abril de 2023

Acerca-de-los-cálculos-alcistas-de-la-población-indígena-americana-entre-los-años-1492-y-1519

Publicado originalmente en: https://leyendanegracontraespana.quora.com/Acerca-de-los-c%C3%A1lculos-alcistas-de-la-poblaci%C3%B3n-ind%C3%ADgena-americana-entre-los-a%C3%B1os-1492-y-1519 

 

 Ayer puse un pequeño artículo sobre el colapso de una civilización precolombina en tiempos precolombinos. En esta misma línea sobre la dinámica de importantes poblaciones precolombinas, esta semana otro post[1] da información de gran interés acerca de que se sabe que las demografía indígena precolombina tenía características muy definidas ya observadas antes de la llegada de Colón, entresaco el párrafo que considero más importante para centrar el asunto:

No obstante, cuando se afirma que este proceso [de disminución de la población indígnea tras la conquista] fue absolutamente catastrófico y se mencionan cifras de muerte millonarias, siempre se olvidan de que: - Los usos tecnológicos y sociales en América no parecen congruentes con una explotación de recursos suficiente para mantener poblaciones que ni siquiera se alcanzaban en la India en esa época. - La evidencia biomédica de ausencia de flujo genético e inmune es incompatible con densidades de población altas. - El porcentaje genético de la población américana procedente de oriundos de aquella época contradice reducciones poblacionales acentuadas. Por ejemplo se sabe que la mayoría de la poblacion puertorriqueña posee genética Taína que se creía exterminada por los españoles.

Sin embargo nada de esto trasciende a la discusión sobre la denominada "catástrofe demográfica" (sin negar que hubo un importante descenso demográfico). 

 Especialmente llama la atención la ausencia de interés sobre cómo se estimó la población precolombina en el artículo de wikipedia denominado "catástrofe demográfica", pero no es un caso único. De hecho es mucho más grave la desidia a establecer un debate en publicaciones especializadas en español, tales como la Revista de Indias, donde nadie ha objetado nada cuando algunos autores tales como Sánchez-Albornoz (hijo) usan palabras como "probado" para hablar de estimas que ya veremos hasta qué punto son imposibles de creer. 

De modo que si eres lego en la materia, y todos hemos empezado siendo legos, posiblemente solo tengas acceso a la información -que sí que se da- de que se han realizado decenas de estimas sobre la población precolombina existente justo en el momento de la llegada de Colón, y que arrojan resultados dispares, desde poco más de 8 millones de habitantes hasta más de 100 millones o de trescientos en algún caso, incluso más de 700. 

De hecho, las diferencias entre las cifras estimadas de población son tan altas que se agrupan extraoficialmente en tres corrientes diferentes: estimas alcistas, medias y bajas. En inglés no falta quien adjetiva también a los partidarios de las alcistas como "grandes contadores" (high counters), cosa que me parece graciosa y acertada.  

Esto no tendría mayor interés fuera del mundo académico si no fuera porque algunas de las cifras"científicos" de este milenio cosas como "ya se ha demostrado que la población de México central en 1519 era superior a 25 millones de personas"

De hecho que el mundo académico creyera que había algo demostrado era un temor que expresó un académico ya en la década de 1950, cuando escribió que dada la forma de expresarse de ciertos autores se temía que los estudiosos tomaran por ciertas y demostradas cifras que solo venían de especulaciones.

 Por todo esto, el historiador y ex profesor de la universidad de Ocklahoma David P Henige[2] escribió en 1998 el libro Numbers from Nowhere  en el que realiza un análisis crítico, muy mordaz, irrigado de académica locuacidad, sobre cómo se realizaron las estimas de población de los "grandes contadores".

 Front Cover

 En el capítulo 4 de este libro ("Damning the Torpedoes" que se puede traducir como "a toda máquina y sin frenos") el autor dedica un extenso análisis al trabajo de Borah y Cook, sobre la población en México central en el que critica muy especialmente la forma en la que se dedujo la cifra de 25 millones de habitantes para esta zona (aproximadamente la cuarta parte de la superficie de México) en 1519 (hay que destacar que el primer intento de censo sistematizado de la misma zona se realizó en 1548, y fue muy deficiente, no en vano los españoles aun tenían que aprender a hacer censos y conocer las costumbres indígenas).

 En el mismo expone el gran problema, que siempre se asume que la población estaba al máximo en esa fecha y que después de la misma siempre fue a la baja a pesar de que un censo posterior de 1563 dio cifras superiores de habitantes indígenas. Esto se contempla fácilmente viendo esta gráfica que se comparte a menudo por internet:

Recuerdo que antes de 1548 no hay ningún intento sistemático de contaje de indígenas en esta zona, y después, en 1563, un censo arrojó cifras superiores a las de 1548. 

Para ajustar esta curva, lo primero que debieron hacer Borah y Cook fue "estimar"las cifras de habitantes durante el año 1548, para lo cual introdujeron una enorme cantidad de premisas sin comprobar, como que el censo de 1548 solo contaba a los casados, hombres, y en buen estado de salud. 

De una cifra arrojada por este censo (hecho, lo cual es muy cierto, con metodología y nomenclatura muy dispar) multiplican por 4,4 la cifra que arroja el mismo de poco más un millón trescientos mil indígenas y la convierten en siete millones cuatrocientos mil. Como caso curioso, en Tlaxcala, de un censo de 30 000 tributarios, deducen que la población es en total de 630 000 habitantes. 

Hay más datos jugosos en la crítica de Henige, como que Borah y Cook asumen acríticamente, y sin justificarlo de ninguna forma, las cifras dadas por Bartolomé de las Casas para los habitantes originales de la Española, y su mortalidad después de la llegada (y explotación) por los españoles, a pesar de que dichas cifras arrojan una capacidad de carga en la isla muy superior a la de cualquier lugar habitado por población que no practica una agricultura intensiva para cualquier momento de la historia. 

 Zambardino, un especialista en estadísitica, también repasó las cifras suministradas por Borah y Cook y se enojó por la ausencia de medidas estadísticas para corregir el efecto acumulativo de variables con un gran margen de error. De hecho según su estima tomando como referencia las fuentes usadas por Borah y Cook, dijo que la población en México Central en 1519 solo se podría llevar a la cifra de 5 a 10 millones de habitantes. 

 Y así un rosario de objecciones académicas más, como las de Rosenlat (autor de otra estima demográfica de la población precolombina, mucho más baja, de unos 14 millones de personas en toda América), quien señaló que había tres niveles de manipulación en las cifras de Borah y Cook.

 En fin, quien quiera ver más, puede acceder a la crítica académica a través del libro de Henige. Pongo esto como muestra de que se han difundido cifras que están lejos de estar aceptadas oficialmente como ciertas. La descripción más acertada de hasta qué punto son cifras "extraordinarias" (en el sentido de sorprendentemente altas) la dio el propio estadísitico Zambardino:

Los ocho millones estimados por Borah y Cook darían a la Española la misma población que España y el doble de la población de las Islas Británicas en el siglo XVI. De manera similar, la población de veinticinco millones que estiman para el centro de México (que cubre una superficie de aproximadamente una cuarta parte del México actual) es aproximadamente la mitad del valor registrado para China en ese momento y equivalente a la población de todas las posesiones europeas de Carlos. V, de Alemania a España1 En el contexto de las poblaciones actuales, La Española alcanzó la cifra de población de 1492 solo en los últimos censos de 1970 y 1971. El centro de México tenía una población de solo veinte millones en 1900 y no habría alcanzado la cifra de población de 1492. Cifra de 1518 hasta el último censo de 1970 (después de más de cuarenta años de “explosión demográfica”), a pesar de la enormidad de la metrópolis de la Ciudad de México con una población de más de siete millones

Notas al pie 

[1] Respuesta de David Garcia a ¿Es cierto que los pueblos prehispánicos de América estaban tan avanzados en urbanismo, astronomía, matemáticas, medicina o ciencias naturales como los europeos, o incluso más? en Leyenda Negra contra España 

[2] David Henige - Wikipedia

 [3]Critique of David Henige’s “On the Contact Population of Hispaniola: History as Higher Mathematics”*

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Sobre lo extraordinariamente disparatadas que son las cifras de Borha y Cook, 

viernes, 24 de febrero de 2023

Comparación de Tenochtitlan con diversas megaurbes actuales en función de las estimas de población que da la página de wikipedia dedicada a Tenochtitan

 

 

Autor

Estima

Año

Densidad para 7,5 km2

Densidad para 9,44 km2

Densidad para 12 km2

Densidad para 13,5 km2

Morgan Bandeliere

50 000

Finales siglo XIX

6 667

5 296,6

41 667

3 703

Alonso Cano

300 000

1956

40 000

31 780

25 000

22 222

Eduardo Matos Moctezuma

212 500

2000?

28 333

22 510,6

1 7 708

15 741

Robert Carmarck

100 000

1969

13 333

 

10 593

8 333

7 407

Roger Bartra

700 000

2001

93 333

 

74 152,5

58 333

51 852

  


Las densidades de población se han calculado para diferentes superficies de Tenochtitlan:

7,5 kilómetros cuadrados-> Fuente: https://e1.portalacademico.cch.unam.mx/alumno/historiademexico1/unidad2/culturamexica/mexicotenochtitlan

9,44 kilómetros cuadrados-> Fuente:

https://www.redalyc.org/journal/4075/407568123002/html/

12 kilómetros cuadrados->Fuente:

https://www.cndh.org.mx/index.php/noticia/mexico-tenochtitlan-700-anos-de-historia-recuperacion-de-las-raices-culturales-que-0

13,5 km2-> Fuente Wikipedia, artículo sobre Tenochtitlan, https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9xico-Tenochtitlan

Las cifras de  población según autor están sacadas de dicho artículo (creo que la cifra del recuadro de 212 500 es de Eduardo Matos, que es un historiador bastante prestigioso de la UNAM, pero en el artículo no referencian el trabajo en que da dicha cifra).

¿Había 700 000 personas en Tenochtitlan?

Según esto, para Roger Bartra, Tenochtitlan tenía más densidad de población que la ciudad más poblada del planeta en el siglo xx, Manila (con 41 500 habitantes/km2), y que el barrio más denso del mundo, Kowloon en China (43 033 habitantes en cada kilómetro cuadrado). Para dar una idea, esto es Kowloon:

Hong Kong Population Density

Population Density Nightmare: Kowloon Walled City - Sometimes Interesting

Nos podemos olvidar tranquilamente de las estimas de Bartra.

¿qué hay de las estimas de entre 200 000 y 300 000 habitantes por kilómetro cuadrado?

Tomando la cifra de 9,44 kilómetros cuadrados para Tenochtitlan (ya con Tlatecolco incorporado), que parece ser la estima más fiable, la densidad de población estaría entre 22mil y 31mil personas por kilómetro cuadrado.

En ese entorno están Manhattan (27 300 h/km2) y Malé la capital de Maldivas (23 000), Gaza (30 000) y Karachi (25 000).

Todas las del siglo 21 dependen de suministros externos y no pueden cultivar toda la comida que producen.

Si se va a pensar en Tenochtitlan, a la que habría que quitar un 10-20% de superficie dedicada a explanadas para pirámides y demás, hay dos enormes problemas principales. ¿Dónde producían lo que comía tanta gente y cómo lo transportaban hacia la ciudad en medio del lago?

las chinampas proveian multiples clases de hortalizas, frutas y demas pero no el maiz . Suponiendo un consumo de 0,5 kg/persona/día (que es el consumo diario por habitante en el México actual), vendrían a ser 100-150 toneladas a transportar cada día al interior de Tenochtitlan a espaldas de porteadores humanos.

¿Y de donde sacaban tanto maíz? La productividad actual del maíz es de una media de  3,2 toneladas por hectárea. Es decir, consumirían el producto de 50 hectáreas cada día; en realidad sería mucho más porque el maíz era mucho menos productivo. ¿Cuántos almacenes de maíz deberían tener cerca de Tenochtitlan para repartir tantas toneladas?

Parece que solo podían transportar unos 20 kg por viaje, para servir a 200 000 personas la cantidad de 0,5 kg de maíz al día se necesitarían hacer  5 000 viajes en total, solo para llevar el maíz hasta las barcas para después llevarlo a Tenochtitlan, o para llevarlo directamente a la ciudad.

Y todo esto teniendo en cuenta que aunque existen dos temporadas de cosecha de maíz en el México actual (verano e invierno), cada campo solo da una cosecha al año. ¿Y por cuánto tiempo podían tener el maíz almacenado sin que se pudriera?

En fin, la logística para servir medio kilo de maíz por persona y día a una ciudad en un lago que no puede producirlo, con 200 000 habitantes escapa a la imaginación en esas circunstancias (porteadores humanos).

 

Visto con lógica, las cantidades de 200 a 300 000 personas en esa época en una ciudad en medio de varios lagos no tienen sentido

¿Había 50 000 personas en Tenochtitlan?

 

Para 9,44 km2 nos da una densidad de unos 5 300 por kilómetro cuadrado, lo cual ya supone un desafío logístico impresionante para abastecer de maíz, pero un desafío concebible.

La densidad de población recuerda también algo a la del casco antiguo (Centro Storico) de la Venecia actual, que cuenta con 5,2 kilómetros cuadrados de superficie y unas 60 000 personas, con una densiad de 11 500 personas por kilómetro cuadrado.

Todo esto salvando mucho las distancias. Nunca hay que olvidar que en el mundo prehispánico no tenían ganado grande, solo aves.

domingo, 12 de febrero de 2023

Exponiendo la ausencia total de rigor científico en las estimas alcistas de la población precolombina

En este interesante artículo sobre la desaparición de Cahokia, una ciudad estado del primer milenio de nuestra era en Mossouri, se habla del colapso de su población y de que los pocos supervivientes de su decadencia probablemente volvieran a una vida nómada a pesar de descender de muchas generaciones de población urbana sedentaria.  (https://arstechnica.com/science/2020/01/ancient-poop-reveals-what-happened-after-the-fall-of-cahokia/). Esta dinámica de fracaso ecológico y colapso civilizatorio se ha repetido varias veces en el continente americano.

 En este otro post da información de gran interés acerca de que se sabe que las demografía indígena precolombina tenía características muy definidas ya observadas antes de la llegada de Colón. No obstante, cuando se afirma que este proceso [de disminución de la población indígnea tras fue absolutamente catastrófico y se mencionan cifras de muerte millonarias, siempre se olvidan de que:

Los usos tecnológicos y sociales en América no parecen congruentes con una explotación de recursos suficiente para mantener poblaciones que ni siquiera se alcanzaban en la India en esa época.

La evidencia biomédica de ausencia de flujo genético e inmune es incompatible con densidades de población altas.

Sin embargo nada de esto trasciende a la discusión sobre la denominada "catástrofe demográfica" (que lo fue) en sitios tales como la wikipedia, en el artículo sobre este asunto.

De modo que si eres lego en la materia, y todos hemos empezado siendo legos, posiblemente solo tengas acceso a la información -que sí que se da- de que se han realizado decenas de estimas sobre la población precolombina existente justo en el momento de la llegada de Colón, y que arrojan resultados dispares, desde poco más de 8 millones de habitantes hasta más de 100 millones o incluso de setecientos en algún caso.

De hecho, las diferencias entre las cifras estimadas de población, son tan altas que los proponentes de las mismas se agrupan, extraoficialmente, en tres corrientes diferentes, las alcistas (en inglés los apodan los  "grandes contadores") la mediana y la baja.

Esto no tendría mayor interés fuera del mundo académico si no fuera porque algunas de las cifras dadas por los "grandes contadores" han trascendido fuera de la academia, y es muy común leer en internet, e incluso en artículos académicos de este milenio cosas como "ya se ha demostrado que la población de México central en 1519 era superior a 25 millones de personas".

De hecho este "demostrado" era un temor que expresó un académico ya en la década de 1950, que se tomaran por ciertas y demostradas cifras que solo venían de especulaciones a partir de la elaboración de ciertos métodos.

Por todo esto, el historiador David P Henige de la universidad de Ocklahoma escribió en 1998 el libro Numbers from Nowhere, en el que realiza un análisis crítico, muy mordaz, irrigado de académica locuacidad, sobre cómo se realizaron las estimas de población de los "grandes contadores".


En el capítulo 4 del mismo ("Damning the Torpedoes" que se podría traducir como cuesta abajo y sin frenos) dedica un extenso análisis al trabajo de Borah y Cook de 1963, sobre la población en México central en el que critica muy especialmente la forma en la que se dedujo la cifra de 25 millones de habitantes para esta zona en 1519 (hay que destacar que el primer intento de censo sistematizado de la misma zona se realizó en 1548(.

En el mismo expone el gran problema, que siempre se asume que la población estaba al máximo en esa fecha y que después de la misma siempre fue a la baja a pesar de que un censo posterior de 1563 dio cifras superiores de habitantes indígenas. Esto se contempla fácilmente viendo esta gráfica que se comparte a menudo por internet:

Recuerdo que antes de 1548 no hay ningún intento sistemático de contaje de indígenas en esta zona, y después, en 1563, un censo arrojó cifras superiores a las de 1548.

Para ajustar esta curva, lo primero que debieron hacer Borah y Cook fue obtener las cifras de habitantes durante el año 1548, para lo cual introdujeron una enorme cantidad de premisas sin comprobar para interpretar una colección de datos sobre tributarios recogidos en diferentes años por distintos autores, que no abarcaban toda la población. Sin justificación real ninguna, dijeron que dichos censos (las llamadas "Suma de Visitas") solo contaba a los casados, hombres, y en buen estado de salud y que a partir de ahí había que multiplicar el número por más de dos.

De este modo terminan por multiplicar por 4,4 la cifra arrojada por la Suma de Visitas y de poco más un millón trescientos mil indígenas y la convierten en siete millones cuatrocientos mil. Como caso curioso, en Tlaxcala, de un censo de 30 000 tributarios, deducen que la población es en total de 630 000 habitantes.

Toman por cierto algunos reportes de los frailes a la corona en los que hablan de haber bautizado a 14 000 indígenas en un día (lo cual implica el valiente esfuerzo de bautizar 10 indígenas al minuto, sin parar ni para beber agua, en 24 horas seguidas). 

Hay más datos jugosos en la crítica de Henige, como que Borah y Cook asumen acríticamente, y sin justificarlo de ninguna forma, las cifras dadas por Bartolomé de las Casas para los habitantes originales de la Española, y su mortalidad después de la llegada (y explotación) por los españoles, a pesar de que dichas cifras arrojan una capacidad de carga en la isla muy superior a la de cualquier lugar habitado por población que no practica una agricultura intensiva para cualquier momento de la historia.

Zambardino, un especialista en estadísitica, también repasó las cifras suministradas por Borha y Cook y se enojó por la ausencia de medidas estadísticas para corregir el efecto acumulativo de variables con un gran margen de error. De hecho según su estima tomando como referencia las fuentes usadas por Borah y Cook, dijo que la población en México Central en 1519 solo se podría llevar a la cifra de 5 a 10 millones de habitantes.

Y así un rosario de objecciones académicas más, como las de Rosenlat (autor de otra estima demográfica de la población precolombina, mucho más baja, de unos 14 millones de personas en toda América), quien señaló que había tres niveles de manipulación en las cifras de Borah y Cook.


En fin, quien quiera ver más, puede acceder a la crítica académica a través del libro de Henige.

Pongo esto como muestra de que se han difundido cifras que están lejos de estar aceptadas oficialmente como ciertas.

La descripción más acertada de hasta qué punto son cifras "extraordinarias" (en el sentido de sorprendentemente altas) la dio el propio estadísitico Zambardino:

Los ocho millones estimados por Borah y Cook darían a la Española la misma población que España y el doble de la población de las Islas Británicas en el siglo XVI. De manera similar, la población de veinticinco millones que estiman para el centro de México (que cubre una superficie de aproximadamente una cuarta parte del México actual) es aproximadamente la mitad del valor registrado para China en ese momento y equivalente a la población de todas las posesiones europeas de Carlos. V, de Alemania a España1 En el contexto de las poblaciones actuales, La Española alcanzó la cifra de población de 1492 solo en los últimos censos de 1970 y 1971. El centro de México tenía una población de solo veinte millones en 1900 y no habría alcanzado la cifra de población de 1492. Cifra de 1518 hasta el último censo de 1970 (después de más de cuarenta años de “explosión demográfica”), a pesar de la enormidad de la metrópolis de la Ciudad de México con una población de más de siete millones

Y como dijo muy bien en su día Carl Sagan, afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias.

Sin embargo las "pruebas" aportadas por Borah y Cook no tienen nada de extraordinarias en el sentido de "sólidas" o creíbles. Más bien todo lo contrario.

Aun así su afirmación de que tras la epidemia moría el 95% de la gente, tuvo éxito en el otro gran contador, Henry Dobyns.

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Si Borah y Cook tenían pocos registros sobre los que trabajar, Dobyns tuvo aun menos, pero eso no le adredó. Comenzó elevando la cifra de habitantes para México Central, usando los mismos artificios, suponer que había indios escondidos en alguna parte. Así elevó la población a más de 30 millones.

Lo más interesante de Dobyns es que siempre usó, sin motivo alguno, ratios de un 95% de muertes tras las epidemias para cualquier lugar de América, y lo justificó tanto buscando testimonios de poco fiar como jugando con los números de los censos tanto y más que habían hecho Borah y Cook.

Así Dobyns anotó literalmente que la epidemia había matado a 4 millones de indios en Venezuela, tal y como había afirmado Bartolomé de las Casa, a pesar de que de las Casas se había molestado, por una vez, en dejar claro de que hablaba de una suposición suya añadiendo "a mi parecer".

Incurrió en numerosas manipulaciones más, tales como usar otros registros de dudosa procedencia, incluso aunque fueran del siglo XVII. O no hacer buenas traducciones de términos comunes en la época, de modo que interpretó la expresión "Tierra Adentro" como Perú, pasando por alto que en la época esta expresión se solía usar para toda sudamérica o incluso sudamérica y centroamérica.

Después de exponer los registros a su ingeniería, su cálculo fue de una población de unos 100 millones de habitantes.

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Pues esta es una breve introducción a las hazañas manipulatorias de Borah y Cook por un lado, y de Henri Dobyns por el otro.

Durante un tiempo fueron venerados por la academia, en un debate que realmente perdió el contacto con la realidad de las circunstancias ecológicas, sociales y agronómicas de las poblaciones nativas precolombinas.

Gracias a críticos como Henige conocemos el nulo valor científico de su metodología.

No obstante sus cifras se siguen citando e incluso usando en nuevos trabajos académicos. 

De modo que cuando lean sobre poblaciones superiores a 100 millones de habitantes en América o tasas de mortalidad superior al 90% tras la viruela, siempre están detrás estos trabajos que como dijo Henige sacaban sus números de la nada. O de la chistera.

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Pequeña nota sobre la viruela

Durante mucho tiempo se ha sostenido que la viruela provocaba tasas de mortalidad superiores al 90% entre los indígenas americanos por no tener exposición previa a la misma. Pero esto no cuadra con lo que sabemos sobre la viruela:

Existían varias formas clínicas pero la más frecuente y quizás la peor era la que se denomina viruela mayor. Se trataba de una enfermedad que se transmitía habitualmente por contacto directo con enfermos. El contagio indirecto a través de objetos o por el aire a mayor distancias era posible pero mucho más difícil. De hecho, por lo común el contagio era más frecuente entre allegados por lo que podría arrasar familias enteras y dejar otras indemnes. Tras una a dos semanas de "incubación" asintomática y durante la cuál parece ser que no existía posibilidad de contagio, comenzaba un cuadro verdaderamente grave que producía gran quebranto y dejaba a los pacientes postrados con una letalidad del 30% (muy lejos del 90% que se afirma que tuvo en América)

Se trataba por tanto de una enfermedad que producía epidemias con un avance limitado por la necesidad de contacto sostenido con enfermos en la fase sintomática, algo que en general se evitaba. El virus disponía de un sistema dirigido a bloquear la acción de los interferones, lo que dificultaba al sistema inmune del enfermo responder a la infección inicialmente. De ahí que la susceptibilidad a la misma y la gravedad del cuadro no estaban por lo que se ve muy condicionados por el origen étnico, genético etc, pues no existía inmunidad natural sino adquirida por infección entre los supervivientes

 Esta inmunidad comenzaba a desaparecer a partir de los 10 años más o menos. Debido a ello las oleadas acontecían cada 12 a 20 años y solían durar como mucho dos o tres con una expansión geográfica más lenta que la observada por ejemplo en la gripe, el COVID o la peste, con excepciones puntuales. 

En aquella época por lo que yo sé, no existía epidemia en Europa por lo que su prevalencia debería ser baja. Más baja aún en los embarcados ya que no parece razonable embarcar a alguien con síntomas que es cuando resulta contagiosa. Podría embarcar en fase asintomática e iniciar un ciclo epidémico de contagios, pero debería suceder que alguien permaneciera en fase activa al arribar a América. La duración del viaje era de semanas si el barco era militar y más de dos meses si no lo era. Por tanto, la probabilidad de llevar la infección a América debía de ser necesariamente baja. Esto sin contar que se realizaba cuarentena en las naves en las que se detectaban enfermos de viruela. Hasta ese momento habían embarcado sólo varones adultos, es decir, uno de los grupos poblacionales con mayo porcentaje de inmunidad adquirida. El número de viajeros fue en cualquier caso verdaderamente diminuto.

  • Tenemos sin embargo que diversas fuentes aseguran que ya en 1518 había llegado la viruela a América en un barco Portugués que traficaba con esclavos y material de contrabando. Esta rapidez en la llegada de la enfermedad y por añadidura con estos condicionantes, me resultan verdaderamente difíciles de creer. Me parece que se debería poner en duda todo el asunto. Pero sigamos.
  • Según la descripción historiográfica no sólo llegó tan rápido, sino que en dos años había adquirido carácter epidémico en la región y era la causante de millones de muertos a centenares de kilómetros del puerto que inició el foco de diseminación. ¿Cómo es esto posible en una sociedad en la que los viajes se realizaban sin animales de tiro? Si en Europa con rutas comerciales seculares, viajes a caballo o en barco no avanzaba tan rápido ¿cómo es esto? A pie y con viruela no se llega muy lejos y a través de objetos el contagio es difícil, por lo que la historia se vuelve totalmente increíble.
  • Respecto a la repercusión en mesoamérica, he leído autores que indican a principios del siglo XVI una pérdida de población cercana al 90% en menos de cincuenta años y plantean una asociación cronológica con brotes de viruela que se suceden en el tiempo en intervalos de unos 6 años en algún caso. Si la cronología es poco verosimil, esa mortalidad es verdaderamente marcianesca. Durante las oleadas epidémicas la incidencia acumulada podría ser quizás del 10%. Aún si fuera mayor e incluso superior a la de la gripe, si de este porcentaje se muere el 30% la cantidad de fallecidos en cada oleada debería debería ser una fracción pequeña del total que es incompatible con la muerte del 90· de la población en 50 años durante los cuales cabría esperar como mucho 4 brotes epidémicos.
  • Es decir, si la viruela llegó a América cuando dicen y tal como lo dicen algunos autores, deberíamos replantearnos la virología y la epidemiología de los libros de texto de medicina, porque lo que nos cuentan resulta totalmente incongruente. Si llegó y generó algún grado de deterioro poblacional o dificultades sociales que influyeron en la evolución de hechos…mmmhh, eso es algo más factible, pero aún me resulta difícil de aceptar sin que existieran circunstancias especiales (y no me vengan con tonterías de que los españoles iban a caballo y violaban a troche y moche, seamos adultos por favor). Hasta la fecha no conozco ninguna prueba paleopatológica que apoye lo de la viruela y las descripciones de la época debieron ser proporcionadas por personas sin conocimientos de medicina, por lo que no entiendo muy bien por qué se da por cierto este relato.
  •  
Ver el resto de las consideraciones aquí: https://leyendanegracontraespana.quora.com/Fue-una-epidemia-de-viruela-o-de-cocolitzli-la-que-asol%C3%B3-a-Tenochtitlan-en-el-momento-que-estaba-asediada-por-los-espa%C3%B1

Lo más importante es que es muy difícil que la viruela provocara mortalidades del 90% (salvo en casos que se diera en poblaciones de forma súbita, con familias en las que todos enfermaran a la vez y no pudieran cuidarse entre sí, lo cual es casi imposible porque como ya se ha dicho la viruela avanza lentamente) y que los españoles no tenían inmunidad natural a la misma pasados unos años de haberla sufrido.

Pero cada vez hay más consenso en que lo que sufrió Tenochtitlan fue salmonella: https://elpais.com/elpais/2018/01/15/ciencia/1515997924_751783.html

En el enlace de leyenda negra, también se puede leer al respecto.

Por supuesto hay que añadir que los nativos sufrían de sus propias enfermedades infecciosas, tales como la propia salmonella. En este estudio se recogen algunas: https://www.redalyc.org/pdf/112/11202107.pdf