viernes, 23 de mayo de 2014

Una de santos


En muchos aspectos, tener que aguantar a un niño de cinco años es como meter la cabeza dentro de una olla y esperar con la mayor calma posible a que alguien use la susodicha -olla- como gong.
Los niños de cinco años provocan muchos sentimientos encontrados, y lo que es peor, los provocan simultáneamente. A veces, resulta que pueden ser muy graciosos cuando están siendo tremendamente cargantes.




Un niño de cinco años le dice a su madre:

- Pues no conozco a ningún Piñón.
- Claro, porque no existe el nombre de Piñón.
- Que sí existe.
- Que no.
- Pues tiene santo.
- ¿Qué?
- Sampiñón.
- ¿cómo que Sampiñón?
- Sí, como el revuelto de Sampiñones que hemos comido hoy.

(A continuación la madre comprueba cuándo le toca la siguiente revisión con el otorrino).

jueves, 15 de mayo de 2014

Seis añitos, mi blog se hace mayor

Los acuarios me producen emociones muy contradictorias. Por un lado me fascina poder ver los aniamales tan cerca. Por otro tiemblo pensando que en cualquier momento los van a querer cerrar y deshacerse de los pobres animales. Esta foto es del Aquarium de Roquetas, Almería, que está justamente en esa situación de poder cerrar en cualquier momento.

Seis años son muchos para un blog. Y este no es el típico blog de animales, de hecho no es típico en nada, porque si  lo fuera así hace tiempo que me habría cansado de escribirlo.
De hecho esa fue la primera crisis bloguera que atravesé, empecé escribiendo en ese tono que pretende ser neutral y distante con el que se redactan tantos estudios, artículos y proyectos técnicos y me di cuenta de que no me aguantaba a mi misma. No es sólo que yo fuera la primera que se aburría leyéndolos, es que siempre me quedaba la sensación de que no había logrado expesar lo que a mi me atraía del tema que trataba, qué me parecía interesante, fascinante, ridículo o me dejaba indiferente de aquello sobre lo que escribía. Así que me dije que o bien enseñaba más la patita en el blog, o cerraba el chiringuito. La elección que hice está clara, aquí estoy.
Pero los posts de aniversario se parecen todos demasiado en el autobombo, que llega a aburrir y saturar. Será que este año me ha pillado de un humor extraño por asuntos muy ajenos a los temas que trato aquí.

Diré que escribo el blog porque me compensa, porque me gusta y porque me ayuda a aprender a mi misma.  
Y que espero que sirva para extender el cuidado y respeto por los animales.

En fin, que llevo escribiendo este blog seis años, y aún tengo ganas de seguir. Seis años, me quiero, me beso y lo celebro así.





sábado, 10 de mayo de 2014

Si la vida surgió una vez, no hay nada que impida que surja más de una vez, o esté surgiendo en este mismo momento

Advertencia, esto no es una ecuacion en la que entre Dios, ni con la intención de negarlo ni con la intención de buscarlo. Para mi la biología es suficientemente intrigante por si misma.
Es un pensamiento curioso. Puede dar pie a alguna película de ficción; de hecho como están tan de moda los temas apocalípticos seguramente lo enfocarían como una lucha a muerte entre la nueva vida y la antigua. Pero ¿por qué no?. ¿Y cómo podemos descartar que haya surgido la vida en más de una ocasión?.

viernes, 2 de mayo de 2014

Cuando la medicina se convierte en una pesadilla kafkiana



Breve cuento sobre lo absurda que es la medicina moderna, basada en especialistas en distintas partes de la anatomía que no saben nada de la anatomía de otras partes, aunque estén justamente al lado o pegadas, y cuyo máximo afán es entretener al personal con un sinfin de pruebas diagnósticas en equipos la mar de potentes, pero que no curan ni una pupa. El relato está basado en un caso real, pero para proteger la identidad de los protagonistas se ha optado por dar nombres ficticios o hacer como que lo son. Se han alterado algo ciertos hechos para hacerlos más creíbles. Lo de extender la longitud del cuento es totalmente injustificable, y no se justifica.

Tweeted
http://www.thenoses.com/2013/05/at-the-doctors-.html

.- Escena primera. Clínica del Doctor Cito, afamado profesional con más de veinte años de experiencia en su especialidad.

Un hombre con la cabeza cuadrada al revés entra en la consulta del médico y le dice que viene porque tiene un dolor terrible en la boca cuando se tira un pedo, pero que si no se tira un pedo no puede abrir la boca lo suficiente para masticar.
El médico le mira con cara displicente, sin disimular su aburrimiento, y le contesta que es muy normal que le duela la boca, porque ya tiene sus años, y con los años la boca suele doler.

El hombre apenas se atreve a replicar:
- Pero oiga, le estoy diciendo que para poder comer tengo que tirarme pedos.
El médico se acomoda en la silla, le ha tocado un pelmazo.
- Bueno, unos se tiran pedos y otros cantan zarzuelas. Son los misterios de la vida. Pero como veo que está usted intranquilo, le recomiendo que vaya al otorrino a ver si se trata de una infección de oídos que le está provocando una sobrepresión en las trompas. Las de Eustaquio, entiéndame usted bien, porque como está usted enfermo ya se sabe que es usted un ignorante.

El hombre de la cabeza cuadrada entorna los ojos angustiado, y tras un segundo algo tenso en el que parece que va a echarse a llorar ahí mismo, delante del médico, se lo piensa mejor, levanta la mirada todo lo que puede hacerlo con su cabeza cuadrada al revés, y con determinación, hasta con rotundidad, le contesta:
- He estado en el otorrino, en el proctólogo, y también en el psiquiatra, y hasta en un programa pionero de control del dolor por medio de antidepresivos y participación en coros de zarzuelas. Llevo cinco años de médico en médico, y todos me han dicho que lo que me pasa, sea lo que sea, no es asunto de su especialidad. Me estoy volviendo loco, ya no sé si por el dolor o por las actuaciones en el coro de zarzuelas.
Me han hecho quince colonoscopias, dos audiometrías, tres palpaciones de próstata, trescientos análisis de sangre y uno de heces. 
Me han llamado pusilánime, fantasioso, ignorante, adicto a internet y quejica. Yo me he querido olvidar de mis dolores contínuamente pero cada vez es peor.
Ya le digo que para abrir la boca tengo que tirarme pedos, y últimante tengo que comer a solas, se imaginará cómo dejo la habitación, ya no se me acerca ni el perro. Y me duele terriblemente, porque además tengo una muela picada, pero si no me tiro un pedo no puedo abrir la boca.
El médico, que estaba mirando tranquilamente la punta de su nariz a través de sus gafas de leer mientras el chalado de la cabeza cuadrada soltaba este discurso, sale repentinamente de su ensimasmiento y le responde tajantemente:
- Es imposible que tenga usted un dolor de muelas, porque usted no tiene dientes.
- Pero si se los puedo enseñar ahora mismo. Déjeme usted tirarme un pedete y ya verá los dientes que tengo.
- Quite, quite, qué asco. Le digo que usted no tiene dientes,y si quiere probarme que tiene usted dientes debera ir a hacerse una ortopantomagrafía en la que se le vean bien los dientes. Aquí tiene el volante para el otorrino y para la ortopantomografía. Además, es una gran cosa no tener dientes, no sabe cuantos pacientes míos han perdido los dientes y están la mar de felices, y como usted no los tiene, debería estar feliz y cantando zarzuelas.
- De acuerdo doctor. Mientras tanto si me puede decir qué puedo hacer para el dolor...
- Cante zarzuelas, hombre. Mire la del manojo de rosas es una maravilla, alivia cualquier cosa, que le veo a usted muy tristón. Si quiere le receto también unos antidepresivos y otra visita al psiquiatra.

El hombre sale igual de dolorido que ha entrado en la consulta, pero mucho más cabreado. Después de tantos sufrimiento, y tanta zarzuela, está dispuesto a encontrar la razón de su malestar, a pesar de tener que hacerse una prueba totalmente innecesaria..

.- Escena segunda. Consulta de rayos. Barrio pijo, piso viejo de techos altos. Un selecto grupo de pacientes espera su turno. Exhiben dientes blanquedos, zapatos italianos y relojes de pulsera de acero. 

Tras cicuenta y cinco minutos de aguantar versiones de ópera china de las obras completas de Morricone, por fin es el turno del hombre de la cabeza al revés. La especialista en rayos le hace el cuestionario. 
¿Se llama usted?, ah Kafka, sí.
¿Edad?, sí. 
¿Motivo de la prueba?. Mire, ya sé que consta en la ficha, se lo pregunto para ver si lo sabe usted, que nos viene mucho ignorante, y hay que ayudar al que no sabe. 
Le hacen la pruebas, todo aparentemente normal, le confirman que tiene dientes. El hombre, angustiado, le cuenta a la especilista que le duele terriblemente la boca cuando se tira pedos. Que si puede ser porque tiene la mandíbula pequeña.
La especialista se apiada algo de él. Efectivamente, tiene la mandíbula pequeña y encima está dislocada, un poco más desencajada en el lado de la derecha, pero vamos, dislocada. Bueno eso es muy frecuente en las mandíbulas pequeñas, se dislocan con facilidad.
El hombre parece haber entrado en trance. Cómo es que nadie le advirtió antes de que las mandíbulas pequeñas se dislocan.
Pues mire usted, no sé a que médicos habrá ido, así que no puedo saber por qué no se lo han dicho.
Vaya, he pensado en voz alta. Se decide a preguntar qué tipo de operaciones se hacen para enderezar las mandíbulas.
La especilista le mira con ojos perdonarle la vida. 
- Verá, esto de enderezar la mandíbula se hacía en el siglo pasado, que era un tiempo de bárbaros, ya sabe, Hitler y esas cosas, un siglo muy malo. Lo que ocurría es los pobres cirujanos se pasaban horas colocando mandíbulas en su sitio para que después los muy ingratos se quejaran de que les dolían los músculos del cuello, y es que ya estaban muy viciados, y la gente seguía quejándose y dando la lata. Así que en este siglo hemos espabilado mucho y la operación recomendada en estos casos es la extirpación total de la mandíbula.
- Pero...pero...¿no hay otra forma de hacer esto?.
- Pues claro, también pueden hacer otra cirujía para aliviar la presión que le provoca este problema y que consiste en la extracción de los testículos por vía anal. Aunque me figuro que usted prefirirá la extirpación de mandíbula. Anímese hombre, les ponen a ustedes un tubito la mar de mono por el que pueden comer y hasta escupir, y no les vuelve a doler la mandíbula nunca más. 


Al comprobar el entusiasmo de la especialista en radiología por la extración de mandíbulas, y en general cualquier tipo de extirpación nuestro hombre sale de la consulta como alma que lleva el diablo. La especialista se queda pensando en lo mono que va a estar el señor Kafka sin mandíbula y con un tubito en la boca. La naturaleza crea individuos muy vulgares mientras que la cirujía sabe esculpir belleza abstracta en esos rostros anodinos.




.- Escena tercera. Nuevamente en la consulta del doctor Cito.

- Hola de nuevo, ¿Cómo está?.
El hombre está a punto de contestar que está fenomenal, viviendo la vida loca. Pero se calla, no quiere que le tomen por un provocador revolucionario agitamédicos.
- ¿Ha traído sus informes?.
Veamos, audiometría, bien, oye usted muy bien. Informe de radiología, 27 dientes sanos y uno picado, vaya.
- Ya le dije que tengo dientes, responde el hombre de la cabeza al revés.
- No lo entiende usted muy bien, ya le dije que es un ignorante y que lo sé porque está enfermo -le contesta el doctor- , esto demuestra que usted tenía dientes en el momento que le hicieron la prueba, pero no hay nada que nos indique que los tuviera usted antes o que los siga teniendo ahora. Cuando hay problemas para abrir la boca, siempre hay un problema de dientes.
- Y no será que tengo un problema relacionado con mi mandíbula dislocada.
- Veamos. Que no me abra la boca, hombre. Lo que importa es lo que pone en el informe, qué pesados se ponen ustedes. Sí, aquí está. Mandíbula manifiestamente pequeña y muy dislocada. Pero esto no es un problema. Es sólo la forma de su mandíbula, que es algo natural. A ver si es capaz de entenderlo, porque se ve que es usted un poco ignorante ya que está enfermo. Usted nació así, con esa birria de mandíbula, en consecuencia es algo natural y por lo tanto no puede dolerle en absoluto la mandíbula. Seguramente se trata de que usted no tiene dientes.
- No, por favor. Vamos a dejar el asunto de los dientes y volvamos a la mandíbula.
- Que ya le digo que la mandíbula no es, no insista. que no le duele la mandíbula.
- Sí, pero es que está dislocada, así que al moverla fuerzo los músculos de mi cuerpo, y seguro que es por eso que me tengo que tirar pedos para masticar, porque si no, no puedo abrirla tanto.
- Ah, es cierto. Tiene usted la mandíbula pequeña, por problemas de presión seguramente tiene usted dolor de culo. Usted cree que le duele la boca, pero en realidad le duele el culo. Es un dolor reflejo, ya le digo. Puede ir usted al proctólogo.

El hombre se revuelve muy incómodo cuando le mencionan una parte de su anatomía demasiado cercana a la zona testicular.

- Muy bien, es verdaderamente interesante lo que me plantea. Es usted un grandísimo profesional, si me permite que se lo diga
- Dígalo, dígalo.
- Y no puedo expresar lo que aprecio su dotes de observación
- No debe poder, ya le he dicho que es usted un ignorante.
- Cierto, así que en mi ignorancia de enfermo, quisiera hablar de lo que me duele, de mi mandíbula. Si me doy masajes ¿existe alguna posibilidad de que mejore de lo mío?
- Sí, claro, esa es una gran idea. Además le podrán masajear las encías, como usted no tiene dientes...
- Que dejemos lo de los dientes se lo pido por favor.
- Hala pues a masajearse la mandíbula, a ver si mejora usted. Vuelva en tres meses y me cuenta cómo le ha ido. Y tome sólo alimento líquido, porque usted no tiene dientes, lo sé porque soy especialista en bocas.

- Pero...
- Adiós, adiós. ¡Adiós!. No se olvide de cerrar la puerta al salir.

El doctor se queda solo. Suena el teléfono. Es una colega. Le cuenta un caso verdaderamente curioso que está llevando.
Doctor Cito se interesa, se sorprende, no puede reprimir su entusiasmo, contesta a su colega gritando:

"¿Qué me dices Frankie?. ¿Que para poder masticar se tiene que tirar pedos? . En mis veinte años de carrera profesional nunca he oído nada semejante, pobre diablo. Estos enfermos no saben enfermarse como Dios manda y luego encima pretenderán que les curemos"

domingo, 30 de marzo de 2014

El traductor de delfines

Se está avanzando en entender la forma de comunicarse de los delfines, aunque lo cierto es que el mayor avance parecen haberlo logrado los propios cetáceos, que han aprendido y repiten un silbido inventado por los humanos, y que descodifica un software desarrollado expresamente para "traducir" silbidos de delfines. Sin embargo no hay que despreciar este primer paso, ni el descubrimiento de que los delfines pueden aprender vocalizaciones inventadas por los humanos.

http://www.abc.es/ciencia/20140327/abci-delfin-dijo-sargazos-201403271801.html

"Hay historias que a uno le gustaría que fueran ciertas, que no dejaran lugar a dudas y que se repitieran. Esta, que incluye un contacto entre especies que parece sacado de un cuento, es una de ellas. Denise Herzing, bióloga conductual del programa Wild Dolphin Project, nadaba en aguas del Caribe con un grupo de delfines a los que ha seguido durante los últimos 25 años cuando escuchó que uno de ellos decía: «¡sargazos!». Lógicamente, el delfín no articuló palabra, sino un silbido que el software desarrollado por Herzing y su equipo tradujo simultáneamente por primera vez.
«Me quedé de piedra», reconoce Herzing a la revista NewScientist. El milagro lo hizo un prototipo de traductor de los silbidos de los delfines llamado Cetacean Hearing and Telemetry (CHAT). El silbido para comunicar «sargazos» o «algas» era uno que los investigadores habían inventado cuando jugaban con los cetáceos, con la esperanza de que lo adoptaran. Cuando el equipo recogió el silbido en particular de un ejemplar, Herzing oyó su propia voz grabada que decía la palabra en su oído.
Parece algo increíble. El problema es que solo ha ocurrido una vez, así que es muy arriesgado sacar conclusiones. Además de escuchar los silbidos inventados, el equipo espera empezar a averiguar lo que significa la comunicación natural de los delfines. Los algoritmos han descubierto ocho componentes diferentes en una muestra de 73 silbidos. Son todavía preliminares, pero fueron capaces de igualar ciertas cadenas de esos componentes con, por ejemplo, las interacciones madre-cría, según describe NewScientist."




A mi la idea de que los delfines quieran comunicarse con los humanos no se me hace rara, ya he contado en este blog la historia de Marcos, el delfín Listado que estuvo atendido por voluntarios de Promar durante más de cinco meses.
En este video se puede escuchar una gran variedad de silbidos y chasquidos emitidos por Marcos, a mi me parece tan simple como que un cachorro de delfín está intentando contarle sus cosas a un voluntario que le atiende y con el que tiene gran afinidad.

Marcos, un delfín jóven de alrededor de un año, apareció varado a finales de agosto de 2012 en Roquetas, Almería. Un grupo de voluntarios lo estuvo atendiendo durante más de cinco meses, cuidándolo constantemente, se puede decir que criándolo, porque Marcos era un cachorro que estaba en periodo de dependencia de la madre. 
Todos los que le cuidaron sabían que Marcos tenía sus simpatías y antipatías, que había gente con la que era todo cariño y otros con los que no quería mucho roce. Que había comidas que prefería. Que había juegos que le gustaban y también que en otros momentos quería buscar tranquilidad y estar solo. 
En todo momento Marcos demostró no sólo inteligencia, sino algo más complejo, una forma de comunicar sus gustos y su estado que se puede llamar personalidad. 
Marcos murió a principios de febrero de 2013. Tenía una malformación congénita en el corazón, y no pudo aguantar el sobreesfuerzo que le provocó aguantar una serie de temporales que tuvieron lugar en las playas de poniente de Almería. 
En todo momento, noche y día, con temporal o con calor extremo estuvo acompañado por los voluntarios de Promar que realizaron un esfuerzo colosal para cuidarlo.
Marcos fue el delfín salvaje que más tiempo ha sobrevivido en semicautividad y ha dejado una huella imborrable en mi memoria.


viernes, 28 de marzo de 2014

No es tan sencillo como usted lo cuenta, señor Dawkins

La vida es un hecho tan complejo que tal vez todo lo que escribamos sobre ella será una verdad incompleta, un análisis al que se le puedan poner muchas objecciones.
A lo largo de los años he aprendido a aceptarlo. Nadie tiene la palabra definitiva ni va a revelar la palabra última que explique el sencillo hecho de estar vivos.
Y como ejercicio de honestidad prefiero las verdades incompletas a las verdades a medias, es decir a las simplificaciones que se hacen ocultando a sabiendas que lo que se expone no es todo lo que se sabe sobre lo que se cuenta.
Hace muchos años que leí el gen egoísta, y me llevé una decepción enorme. He leído mucho escrito por Dawkins, artículos, explicaciones, exposiciones y fragmentos de libros. Libros completos únicamente El gen egoísta y El relojero ciego. Debo decir que prefiero el segundo al primero. ¿Qué me decepcionó?, pues algo que a mucha gente le parece trivial, la comparación entre vida virtual y vida real. El capítulo en el que habla de los "ecosistemas" que programaba en su ordenador. Es cierto que a mucha gente le entusiasma esto, y lo ve como la mejor aproximación a la generación de vida que tenemos a nuestro alcance. A mi me decepciona por completo, yo no veo la vida tan fácil.
¿Por qué?, porque la vida no se trata de que un ente haga esto, y lo otro, y lo de más allá, y que se pueda programar una simulación de lo que hace en un ordenador. La vida se trata de que millones de entes hacen todo lo que hacen a la vez, e interactúan entre ellos y modifican el ambiente de tal manera que si no, no podrían vivir ni ellos ni los otros.
La vida es un malabarista que tiene que mantener todos los platos en el aire y girarlos en su orden correcto para que puedan seguir estando en el aire y girando. La vida no se trata de lanzar cada plato al aire por su lado, sino de mantenerlos todos en equilibrio a la vez.
Me jode mucho que se simplifique tanto lo que es la vida que se llegue a pensar que un sistema operativo, por muy potente que sea, ni aunque se tratara de la misma internet, es vida.
Saca la vida del sistema operativo, que funcione por si sola, y te diré que lo has logrado. Eso es vida.
Pero si no, y de momento nadie lo ha conseguido, sólo se trata de metáforas de la vida, de visiones muy limitadas y estereotipadas de la misma.
Y no es vida.
No es tan sencilla la cosa como lo explica Richard Dawkins.
Y para hablar de cómo la vida es el equilibrio de muchos platos a la vez, hablaré de la respiración de los delfines en el próximo post. Algo asombroso. Y no tan fácil de lograr como lo cuenta Dawkins.